Italia mostró otra vez su contundencia y en dos minutos liquidó la historia, poco le importó el rival y sacó chapa de campeón. ¿Se repetirá el título?
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Antes de la Copa muy pocos daban algo por este equipo, pero para aquellos que nos encandiló la victoria cuatro a uno en el amistoso frente a Alemania, o la posibilidad de que Lippi dejara atrás la historia italiana y pusiese a jugar a los que saben, teníamos muy claro que era fávorita.
Les tocó el grupo más difícil del torneo y aún así, salieron primeros recibiendo tan solo un gol y de parte de un mismo italiano. No se complicó ante Ghana y aprovechó su experiencia. Contra los Estados Unidos vivió momentos de angustia pero los aclaró con su fuerte capacidad para resolver los partidos y su grandioso arquero. Con los checos fue la demostración contundente que habían llegado al Mundial para ser protagonistas.
A partir de ahí fueron siempre más. A pesar de que se quitaron del medio a Australia con la ayuda del árbitro, nadie duda que eran más que los oceánicos. Cuando les tocó Ucrania, los propios jugadores rivales no pensaron que Italia los arrollaría y así fue.
La tradición marcaba que frente a los alemanes siempre, pero siempre les fue bien y esta vez no sería la excepción. Lo clave de todo fue la actitud del equipo y del planteo táctico de Lippi. Italia salió a buscar el partido y al rival y le importó muy poquito que se jugara de visitante y con todo un país en contra, a pesar de eso puso lo que había que poner y sacó notables diferencias.
A pesar que el empate se mantuvo por mucho tiempo los azzurros llegaron varias veces y de manera muy clara, y eso los mantuvo dentro del partido. Los dos postes en el tiempo extra fue solo la prueba de que la victoria estaba encaminada.
Faltaba poco y los germanos se frotaban las manos pensando en Lehman y los penales mágicos, pero se olvidaron de Pirlo en un corner y este los vacunó. Fue muy inteligente el volante del Milan al hablitar a Grosso, que volvió a ser pieza fundamental y marcó otro gol decisivo cuando ya faltaba un mínuto.
La puntilla final la puso el más grande: Alex Del Piero. A pesar de que hoy en día sea muy discutido el fútbol lo premió. Un jugador de su talla y categoría, que lamentablemente no ha tenido una buena Copa, es justo que termine así. Su definición hizo recordar que es un jugador de aquellos considerados distintos y que sólo ellos pueden definir con tal maestría.
Celebra Italia y todos sus descendientes alrededor del planeta. Luego de 12 años pisan de nuevo el escenario final de batalla. De los Ángeles a Berlín, un duro trecho pero con gran satisfacción. Todos esperan que no se repita la historia de los penales con Brasil sino la definición de España 82.
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